Tratamiento de la fiebre en niños: causas, síntomas y soluciones

La temperatura alta es una de las causas de consulta pediátrica más comunes, por eso como padres es natural que deseemos conocer el tratamiento de la fiebre en niños más oportuno para garantizar la recuperación de nuestro pequeño. 

Detectar los síntomas de la fiebre y saber cuándo y cómo actuar para aliviar su malestar, es clave. Por eso en este artículo compartimos contigo algunas recomendaciones para favorecer que se sienta mejor lo antes posible.

¿Qué temperatura se considera fiebre?

La temperatura habitual del cuerpo suele ser de entre 36ºC y 37 ºC cuando la tomamos con un termómetro oralmente o desde la axila. Esto puede variar un poco según el niño, pero cualquier temperatura por encima de los 37.5°C, si se toma en la axila*, se considera fiebre.

Cuando el pequeño tiene fiebre, es importante hacer un seguimiento de su temperatura para llevar el control, saber cómo está evolucionando y si el tratamiento está surtiendo efecto. En el caso de niños menores de 2 años, se deberá consultar al pediatra siempre que tenga fiebre.  

¿Por qué mi hijo tiene fiebre?

La fiebre es una respuesta de defensa de nuestro cuerpo normalmente ante la presencia de virus y bacterias. Cuando nuestro organismo detecta que está siendo atacado por un invasor, el hipotálamo, ubicado en el cerebro y encargado de regular nuestra temperatura corporal, hace que la misma suba con el fin de dificultar la estancia de los intrusos y eliminarlos.

Esta simple señal nos alerta de la posible presencia de una infección viral o bacteriana, aunque también puede deberse a otras causas como la dentición, la vacunación o abrigar excesivamente al pequeño.

Debido a que es un mecanismo defensivo del cuerpo, la fiebre moderada y breve no es señal de alarma. Sin embargo, cuando la temperatura sube de    38 ºC y no baja tras 24 horas de atención y tratamiento, es importante acudir al  pediatra lo antes posible.

Síntomas de la fiebre a tener en cuenta

Los síntomas de la fiebre pueden variar según la causa de la misma, sin embargo, en el caso de niños pequeños podemos sospechar que la temperatura corporal está elevada cuando:

  • El niño está caliente y su piel luce un poco enrojecida.
  • Está irascible y llora más de lo habitual.
  • Su inquietud aumenta, especialmente en la noche.
  • No tiene apetito ni ganas de jugar.
  • Tiene las manos y los pies fríos pero la frente, el vientre y la espalda calientes.
  • Tiene temblores o escalofríos.
  • Vomita de repente.

Tratamiento de la fiebre en niños

Debido a que en muchos casos la temperatura elevada es síntoma de un malestar menor, como un resfriado o infección leve, el tratamiento de la fiebre en niños consistirá en reducir la temperatura a través de medicación, además de poner en práctica algunas recomendaciones para favorecer una temprana  recuperación.

Las siguientes recomendaciones ayudarán a tu pequeño a sentirse mucho mejor:

  • No lo abrigues en exceso: es importante que no lleve demasiadas capas de ropa encima para no incrementar aún más su temperatura corporal. Además, procura que la temperatura en su habitación no sea elevada.
  • Aplica compresas húmedas: moja un paño con agua tibia o fresca, nunca muy fría, y aplícala durante algunos minutos en la frente y en los brazos del niño para ayudarle a reducir la temperatura.
  • Ducha o baño de agua tibia: durante mucho tiempo se dijo que para bajar la fiebre lo recomendable era un baño o ducha de agua fría. Sin embargo, hoy sabemos que ese remedio casero está contraindicado pues, aunque los baños o compresas frías hacen que la piel se enfríe y que la temperatura periférica baje, para compensar este descenso, nuestro organismo eleva la temperatura del sistema nervioso central, incrementando la fiebre. Por este motivo, se recomiendan los baños tibios que ayudarán al cuerpo a regular mejor la temperatura al tiempo que relajan al niño.
  • Mantenlo hidratado: cuando tenemos fiebre perdemos líquidos debido a la sudoración y como estos ayudan al cuerpo a combatir la infección, es importante que le des la mayor cantidad de líquido posible. Mantenlo hidratado mientras tiene fiebre y, si es posible, dale sopa para compensar los líquidos que ha perdido.
  • Asegúrate de que tu hijo descansa: el descanso ayuda a que nuestro sistema inmunológico concentre su energía en hacernos mejorar, por eso es importante que el pequeño descanse lo suficiente para que se recupere.
  • Mantén el aire de tu casa fresco: colocar un humidificador en la habitación de tu hijo puede mantener la humedad del aire y reducir cualquier congestión nasal y torácica.

El ibuprofeno es un medicamento que puede aliviar los síntomas de la fiebre y reducir sus molestias. Existen medicamentos que pueden ayudar a aliviar el dolor leve o moderado y la fiebre. Consulta nuestra “Gama de productos” para más información.

¿Cuándo llevar al niño al pediatra por una fiebre?

La fiebre no siempre es un indicador de enfermedad grave y por lo general solo dura unos pocos días. Sin embargo, hay situaciones en las que es imprescindible consultar al pediatra de forma inmediata, por ejemplo:

  • Si la fiebre dura más de 24 horas en niños de 2 años. En niños menores de 2 años se recomienda consultar al pediatra lo antes posible cuando la fiebre aparece.
  • Si la fiebre dura más de 2-3 días en niños mayores de 2 años.
  • Cuando la fiebre es superior a 39,5 ºC.
  • Si además de la fiebre tiene otros síntomas como rigidez en el cuello, erupción cutánea, problemas para respirar, dolor de cabeza muy fuerte o vómitos intensos.
  • Si el niño está adormilado, mareado o tiene dificultades para moverse o caminar.

*Según la Asociación Española de Pediatría;