Dolor de oído en niños: qué hacer

El dolor de oído en niños puede ser señal de una infección de oído, conocida médicamente como otitis. Es un padecimiento común en la infancia que suele presentarse tanto en invierno, usualmente como consecuencia de los resfriados e infecciones respiratorias ocasionadas por distintos virus, como en verano, debido a una mayor exposición a piscinas, ríos, etc, lo que puede dar lugar a que entre líquido en el oído y que no se drene adecuadamente, causando molestias en el pequeño. Las infecciones de oído ocasionadas por bacterias que producen acumulación de líquido en el tímpano también son una causa frecuente de dolor en la zona. 

Aunque el dolor de oído es una condición común en niños, es muy importante vigilar de cerca las molestias que ocasiona en el pequeño y consultar al pediatra si se trata de un menor de 2 años o si sospechamos que el dolor ha evolucionado a una infección. 

Causas del dolor de oído

El dolor de oído en niños puede presentarse debido a la otitis, una inflamación que se produce cuando la trompa de Eustaquio, el canal que conecta el oído medio con la garganta, se obstruye. En los niños estas trompas son más cortas y estrechas que en el caso de los adultos, razón por la que los virus, bacterias o el líquido proveniente, por ejemplo, de las piscinas, pueden obstruir la zona con mayor facilidad, dando lugar a una inflamación que puede evolucionar a una infección del oído medio. 

Existen varios tipos de otitis

Otitis externa

También conocida como otitis del nadador, se produce cuando se inflama o irrita la parte externa del conducto auditivo, normalmente por la presencia de hongos o bacterias que proliferan en ambientes húmedos, por eso esta condición está asociada con nadar y es común cuando al pequeño le entra agua en el oído que posteriormente no se drena adecuadamente. Este tipo de otitis puede ser aguda o crónica dependiendo del cuadro, con síntomas como dolor intenso en el oído, fiebre, reducción de la audición en el oído afectado, inflamación en la zona y en algunos casos supuración. 

Otitis media 

Se presenta cuando la infección se localiza en el oído medio y se manifiesta cuando, por un bloqueo o inflamación en la trompa de Eustaquio, esta no es capaz de drenar el líquido que se produce en el oído medio. Normalmente está ocasionada por la presencia de un virus, bacteria o por condiciones como las alergias, adenoides inflamadas, etc; produciendo síntomas como el dolor de oído, fiebre, dolor de cabeza y secreción de líquido en el oído. La otitis media puede ser crónica o aguda dependiendo del cuadro.

Las causas más comunes del dolor de oído en niños son:

  • Infecciones en el oído medio causadas por virus o bacterias que pueden dar lugar a una otitis externa o a una otitis media
  • Resfriados, gripes o infecciones respiratorias ocasionadas por un virus. 
  • Dolores o infecciones de garganta que evolucionan hasta obstruir la trompa de Eustaquio.
  • Agua, jabón o champú que quedan en el oído y no se drenan adecuadamente.
  • Acumulación de cerumen en la zona.
  • Lesiones producidas cuando el niño se introduce objetos en el oído.
  • Cambios repentinos en la presión que pueden afectar el tímpano, como los que ocurren al viajar en avión por ejemplo. 
  • Cuadros alérgicos que pueden ocasionar inflamación en las trompas de Eustaquio, dando lugar al dolor de oído. 

¿Cuándo acudir al pediatra por un dolor de oído?

Muchos dolores de oído se alivian al cabo de dos o tres días, pero es importante seguir la evolución de los síntomas y marcar una consulta con el pediatra para diagnosticar la causa y aplicar el tratamiento oportuno cuando se presentan los siguientes síntomas:

  • El pequeño presenta fiebre y dolor de oído que no disminuyen al cabo de 24/48 horas o que va en aumento. 
  • El oído luce enrojecido e inflamado externamente.
  • Se observa supuración de líquido o pus.
  • Detectas que el niño no oye muy bien por el oído afectado o te manifiesta que siente el oído taponado. 

En el caso de niños menores de 2 años siempre deberemos consultar con el pediatra ante cualquiera de las señales anteriores. Todos estos signos indican la posible presencia de una infección de oído, en estos casos, es imprescindible que un profesional indique el tratamiento médico adecuado.

Si parecen otros síntomas como mareos, vómitos, supuración de sangre en el oído, dolor de cabeza intenso o rigidez en el cuello, se recomienda acudir a urgencias

Cómo aliviar el dolor de oído en niños

Los medicamentos analgésicos pueden ayudar a aliviar el dolor leve o moderado y la fiebre ocasionados por el dolor de oído. Se puede utilizar un medicamento específico para niños, consultando siempre antes al médico en menores de 2 años. Consulta nuestra Gama de productos para más información.

Debido a que no todos los dolores de oído son producidos por una bacteria, sino que muchos son ocasionados por virus u otros factores, es importante no administrar antibiótico al niño a menos que sea expresamente indicado por el pediatra. Además de administrar medicación para reducir el dolor, puedes poner en práctica otras recomendaciones para calmar las molestias:

  • El dolor de oído se incrementa en posición horizontal, por eso es recomendable que el niño duerma ligeramente erguido, lo que garantizará un mejor descanso.
  • Aplicar compresas de agua caliente en el lado afectado puede ayudar a aliviar las molestias y calmar el dolor. Asegúrate de que la temperatura de las compresas es soportable para el pequeño antes de aplicarlas.
  • Masticar chicle ayuda a reducir la presión en el oído y proporciona alivio. Ten en cuenta que esta recomendación no es adecuada para niños muy pequeños.
  • Presta especial atención durante el baño, evitando que entre agua en el oído del niño, lo que podría agravar las molestias. Del mismo modo no se recomienda el baño en piscinas, ríos o en el mar mientras el pequeño tiene dolor de oído. 
  • Evita administrar remedios caseros en el oído del pequeño sin la previa recomendación médica.

Consejos para prevenir el dolor de oído en niños  

La otitis en niños es una patología muy común que, en muchos casos, es la consecuencia de un resfriado, de la alergia o de un dolor de garganta que evoluciona. Sin embargo, podemos poner en práctica algunas medidas para prevenir el dolor de oído en los niños y reducir la posibilidad de que el cuadro se repita con frecuencia:

  • No limpies los oídos del pequeño con bastoncillos. Para mantener la higiene de la zona y evitar tapones de cera, se recomienda limpiar con un pañito humedecido con agua tibia, sin aplicar jabón o champú.
  • Asegúrate de que las orejas del pequeño están bien secas tras el baño. Esta recomendación es también importante después de los baños en la piscina o la playa, pues la acumulación de humedad es una causa frecuente de dolor de oído. 
  • En el caso de niños muy propensos a la otitis, se recomienda que usen tapones durante el baño para evitar que el agua entre en el oído.
  • Si el pequeño sufre con frecuencia de congestión nasal, se recomienda consultar al pediatra acerca de las medidas para reducir la presencia de mucosidad, cuya acumulación puede producir la obstrucción de las trompas de Eustaquio.
  • Sigue al pie de la letra el tratamiento indicado por el pediatra cuando el niño presenta una infección de oído. Las recaídas por infecciones que no han sido bien curadas son una causa frecuente de molestias para muchos pequeños.

Ante cualquier duda, consulta siempre a un profesional médico.