Nurofen Rapid 400mg Cápsulas Blandas

La fiebre es la forma en la que nuestro organismo reacciona contra las infecciones provocadas por virus y bacterias, entre otros, por ello no es una enfermedad en si misma sino un signo. Se trata de un aumento de la temperatura corporal por encima de los 38 °C(1) y su objetivo es dificultar la supervivencia de estos patógenos en nuestro cuerpo. Por lo tanto, la fiebre no siempre necesita tratamiento.
No obstante, puede haber casos en los que una fiebre alta o el malestar general que esta condición nos produce hagan que sea necesario bajarla. Así, son muchas las personas que se preguntan qué hacer para bajar la fiebre. Descúbrelo leyendo el siguiente artículo en el que te explicamos cómo bajar la fiebre en adultos.
En una persona adulta la temperatura corporal normal puede encontrarse entre 36 y 37,8 °C. La misma puede variar debido a distintos factores como la temperatura o la humedad ambiental, el tipo y la cantidad de ropa con que se viste, si hemos realizado actividad física, nuestro estado emocional, el momento del día en el que nos encontremos pues, por lo general, la temperatura corporal suele ser más alta al comienzo de la noche, entre otros factores.(1) Además, dependiendo de la zona del cuerpo en la que coloquemos el termómetro, también puede haber variaciones en la temperatura.
Por todo ello, la mayoría de especialistas consideran que, si la temperatura corporal está entre los 37 y los 38 °Chablamos de febrícula, una vez superados estos valores, a partir de 38 °C se habla de fiebre.(1) Como comentamos al comienzo, la fiebre no siempre necesita tratamiento, pero si las molestias ocasionadas por la misma nos generan mucho malestar o dificultan nuestro descanso, podemos poner en práctica algunas recomendaciones para bajar la fiebre.
La fiebre es el aumento temporal de la temperatura corporal por encima de los valores que se consideran normales a consecuencia de alguna enfermedad. Es una reacción fisiológica del organismo para ayudar a combatir los patógenos. Suele desaparecer en unos días, Por lo tanto, no es una enfermedad, sino un signo clínico, un mecanismo de defensa, que, en general, no debe preocuparnos. ¿Cuándo hay que acudir al médico? En las siguientes situaciones:
Recordemos que la temperatura normal en adultos oscila entre los 36 y los 37,4 ºC. Entre los 37,5 ºC y los 37,9 ºC se habla de febrícula. Por lo tanto, fiebre se consideraría a partir de los 38 ºC.
A la hora de bajar la temperatura del cuerpo, puede ser importante saber que no es exactamente lo mismo fiebre que temperatura elevada. Como hemos dicho, la fiebre se relaciona con un mecanismo de defensa del organismo ante patógenos, es decir, implica la presencia de una enfermedad.
Pero la temperatura corporal también se puede elevar en otras circunstancias, cuando el organismo no es capaz de perder el exceso de calor, por ejemplo, si se produce el llamado golpe de calor.
Estos casos son urgencias médicas que requieren atención inmediata, pero mientras no llega la asistencia podemos recurrir a algunos métodos físicos que ayudan a bajar la temperatura, como los siguientes, siempre controlando la temperatura cada poco tiempo, ya que las bajadas bruscas también son peligrosas:
A continuación, compartimos más consejos efectivos con los que podemos ayudar a bajar la fiebre y a sentirnos mejor.
La hidratación corporal puede ayudar a bajar la fiebre, debido a que puede ayudar a recuperar los líquidos perdidos debido al aumento de la sudoración que se da para regular la temperatura corporal. Bebe agua, zumos o sopas, lo que puede ayudar a minimizar los efectos secundarios como pueden ser el mareo, dolor de cabeza o cansancio.(2)
Es habitual que ante la aparición de fiebre tu primer impulso sea el de abrigarte. No obstante, es recomendable no excederse a la hora de ponerse ropa y optar más bien por prendas ligeras, pues el exceso de abrigo puede contribuir al incremento de la temperatura corporal.(1)
Como ya hemos explicado antes, la temperatura ambiental influye en nuestra temperatura corporal, por eso cuando tenemos fiebre es recomendable que nuestra casa o habitación tenga una temperatura de entre 20 y 22 °C para contribuir a bajar la fiebre.(1) Si enciendes la calefacción o el aire acondicionado, ten en cuenta esta recomendación.
Otra de las soluciones que puede contribuir a disminuir la fiebre es la aplicación de paños humedecidos en agua fresca, que no helada. Colocar estos paños en zonas como la frente, las ingles o las axilas, contribuye a reducir la temperatura corporal elevada.(3)
Ciertamente, el descanso puede ser una buena medida contra la fiebre. Por lo tanto, si el termómetro marca fiebre, lo recomendable es quedarse en la cama. Además, de esta forma se evita contagiar a otras personas si estamos pasando por un proceso infeccioso.(2)
Medicamentos para reducir la fiebre Además de seguir todas estas recomendaciones, si el malestar persiste o dificulta tu descanso, puedes tomar un medicamento sin receta médica, como Nurofen Rapid 400 mg cápsulas blandas, cuyo principio activo es el ibuprofeno. Nurofen Rapid está indicado en adultos y adolescentes mayores de 12 años para el alivio sintomático del dolor ocasional leve o moderado en estados febriles, y se absorbe tres veces más rápido que la misma dosis de ibuprofeno en comprimidos para proporcionarte un alivio rápido.
Lee las instrucciones de este medicamento y consulta a tu farmacéutico. No administrar en caso de úlcera gastroduodenal. Nurofen Rapid es un medicamento de Reckitt Benckiser Healthcare, S.A.
Repasamos algunos de los remedios caseros más conocidos para bajar la fiebre en las personas adultas. Así, podemos bajar la fiebre en casa siguiendo estos consejos:
Como hemos visto, para bajar la fiebre podemos recurrir a remedios caseros, pero, también, a algunos fármacos antipiréticos. Hablamos de ellos en los siguientes apartados.
Los medicamentos más utilizados para bajar la fiebre son el paracetamol y el ibuprofeno. Ambos ayudan a controlar la temperatura corporal y las molestias, pues tienen efecto antipirético y analgésico, actuando frente al dolor leve o moderado. La diferencia entre ellos está en que el ibuprofeno, además, presenta efecto antiinflamatorio, por eso es más adecuado cuando la fiebre se relaciona con un proceso inflamatorio.
La dosis de paracetamol recomendada es de 500-650 mg cada 6 horas, aunque también se puede recurrir a dosis más elevadas, llegando hasta 1 gramo, siempre con consejo médico. En cuanto al ibuprofeno, se aconsejan 400 mg de forma puntual o cada 6-8 horas.
Los fármacos son seguros y eficaces siempre que se utilicen siguiendo las instrucciones del laboratorio fabricante. Pero hay algunas circunstancias en las que conviene consultar al profesional sanitario antes de iniciar el tratamiento. Por ejemplo:
Por otra parte, debemos saber que, como todos los fármacos, los antipiréticos pueden tener efectos secundarios. Los más habituales son reacciones alérgicas en algunas personas, malestar general o trastornos cutáneos. En el caso concreto del ibuprofeno, son más frecuentes las molestias digestivas, que incluyen náuseas, vómitos, diarrea o dolor abdominal.
Esta es una pregunta frecuente cuando tenemos fiebre, por ello se recomienda consultar a un especialista en los siguientes casos:(1)
Las personas que sufren de condiciones como diabetes, insuficiencia renal o cardíaca, enfermedades neurológicas o inmunodepresión deben consultar al médico si presentan fiebre.
Para bajar la fiebre podemos recurrir a medidas físicas, como ponernos ropa ligera, beber mucho líquido, darnos un baño en agua tibia, aplicarnos compresas húmedas o descansar, mejor en un ambiente bien ventilado y con una temperatura inferior a los 24 ºC. También podemos recurrir a fármacos antipiréticos, como el paracetamol o el ibuprofeno.
La fiebre cumple una función en la defensa del organismo ante patógenos, con lo que no tendríamos por qué tratarla. De hecho, ayuda a eliminar estos patógenos y, en consecuencia, a recuperarse más rápido. Pero también es cierto que causa molestias, de ahí la necesidad de bajarla para encontrarnos mejor.
En conclusión, no es malo tratarla, aunque no deberíamos recurrir a los medicamentos demasiado pronto. Es decir, podemos tomarlos, siempre según las recomendaciones de uso, mejor a partir de los 38-38,9 ºC.
Cuando la temperatura corporal está ascendiendo, es normal sentir frío, pero no debemos abrigarnos en exceso, ya que estaríamos manteniendo el calor en el cuerpo y dificultando la bajada de la fiebre. Conviene utilizar prendas de ropa o mantas ligeras y mantenerse en estancias bien ventiladas con una temperatura que no supere los 24 ºC.
Durante los episodios de fiebre (más de 38 ºC) se recomienda descansar. En lo posible, deberíamos quedarnos en casa sin trabajar. Respecto a la actividad física, no es recomendable practicar ejercicio, ya que favorecería el aumento de la temperatura corporal. Hay que pensar que la fiebre indica que el organismo está realizando un esfuerzo para combatir patógenos, con lo que no deberíamos forzar todavía más.
La fiebre suele asociarse a la inapetencia. Por este motivo, durante los episodios febriles se recomienda ingerir alimentos y líquidos en pequeñas cantidades varias veces al día. La dieta que se aconseja incluye platos suaves, como purés, sopas, caldos, yogures, frutas o tortillas, y líquidos abundantes, que pueden ser agua, infusiones, leche, bebidas isotónicas o zumos.
Sí, cuando el organismo debe combatir contra patógenos, necesita aumentar su temperatura, es decir, tener fiebre. Esto hace que sintamos frío y lo exterioricemos mediante escalofríos, que son otro mecanismo del cuerpo para incrementar la temperatura.
En otras palabras, en estos casos, los escalofríos nos indican la presencia de fiebre. En esta situación podemos taparnos, pero mejor hacerlo con mantas ligeras para que la temperatura no suba excesivamente.
La temperatura corporal va cambiando a lo largo del día, comenzando más baja y subiendo en la tarde-noche, aproximadamente a partir de las 18 horas. Por este motivo, es a esas horas en las que es más habitual encontrar una fiebre más elevada, pues ya se produce de forma natural una subida de la temperatura en esa franja.
Es decir, tendríamos una temperatura más alta que por la mañana, aunque no tuviésemos fiebre. Es un fenómeno que se relaciona con los ritmos circadianos, vinculados a los ciclos de luz y oscuridad.
No, los antibióticos son fármacos activos contra las bacterias, por lo que no tienen ningún efecto sobre la fiebre. Son los antipiréticos, como el paracetamol o el ibuprofeno, los fármacos indicados para bajar la fiebre. Solo se pueden usar antibióticos si la causa de la fiebre fuese alguna infección bacteriana y siempre que así nos los recete el médico.
Efectivamente, la aspirina es uno de los fármacos con efecto antipirético y analgésico, aunque actualmente no es el fármaco de primera elección para disminuir la fiebre
Lo cierto es que el paracetamol y el ibuprofeno, como cualquier otro medicamento, también tienen potenciales efectos adversos que hay que tener en cuenta. La recomendación es no abusar de ningún fármaco y utilizarlos siempre siguiendo las indicaciones del profesional.
Las personas de edad avanzada pueden tomar fármacos antipiréticos igual que las más jóvenes, pero, en función de su estado médico, deben tener precaución y consultar antes con su médico o farmacéutico de referencia.
Es más habitual que, por la edad, estas personas consuman otros medicamentos y padezcan más problemas cardiacos, hepáticos, respiratorios, renales, de coagulación, etc., que hacen que la administración de antipiréticos tenga que depender siempre del seguimiento médico.
La fiebre, como mecanismo fisiológico, no suele ser peligrosa, pero sí hay situaciones en las que resulta preocupante. Por ejemplo, cuando supera los 40,5º y no baja, se mantiene por encima de 39,4 ºC, no desciende en 2-3 días, se presenta de forma intermitente a lo largo de una semana o más, se padece ya alguna enfermedad de gravedad, aparecen sarpullidos o hematomas en la piel, hay dolor al orinar o se ha viajado hace poco tiempo al extranjero.
Se considera una situación urgente si junto a la fiebre aparecen convulsiones, somnolencia, confusión, imposibilidad de andar, dificultades respiratorias, coloración azulada, fuerte dolor de cabeza o rigidez en el cuello.
Para bajar la fiebre si se tiene alergia a los antiinflamatorios, en general, puede recurrirse al paracetamol. Existen otros fármacos con efecto antipirético que se podrían utilizar, siempre siguiendo el consejo del médico.
Además, es posible recurrir a medidas físicas, como utilizar prendas de ropa ligeras, darse un baño en agua tibia, beber muchos líquidos, no abrigarse en exceso o mantenerse en un ambiente bien ventilado y con una temperatura inferior a 24 ºC.
En ocasiones, los medicamentos antipiréticos no funcionan porque los estamos utilizando mal, por ejemplo, si usamos una dosis incorrecta. Por otra parte, pueden tardar en hacer efecto entre 60-90 minutos, con lo que no podemos esperar una bajada rápida e incluso este tiempo de actuación es lo que explica que la fiebre pueda hasta subir después de medicarse.
Además, hay que saber que este tipo de fármacos tienen la capacidad de bajar entre 1-1,5 ºC la temperatura. Por este motivo, si tenemos una fiebre elevada, aunque baje, seguiremos teniendo fiebre. Y hay que tener en cuenta, también, que la fiebre puede subir y bajar durante unos días, mientras sigue el curso de la enfermedad que la ha originado. Es completamente normal.
Para ayudar a que baje podemos recurrir a medidas físicas, como beber líquidos en abundancia, descansar, no abrigarse, etc. Si no desciende, es muy elevada o aparecen signos clínicos preocupantes, es el momento de consultar con el médico.
Este artículo es únicamente informativo y no está destinado a ser un sustituto del asesoramiento médico. La información presentada en estas páginas web no debe tomarse como un diagnóstico o una prescripción. En todos los asuntos relacionados con la salud, consulta siempre con tu médico o farmacéutico.
RT-M-TlJ2NO
Lee las instrucciones de este medicamento y consulta a tu farmacéutico. No administrar en caso de úlcera gastroduodenal. Nurofen 400 mg comprimidos recubiertos es un medicamento de Reckitt Benckiser Healthcare, S.A.
Este artículo es únicamente informativo y no está destinado a ser un sustituto del asesoramiento médico. La información presentada en estas páginas web no debe tomarse como un diagnóstico o una prescripción. En todos los asuntos relacionados con la salud, consulta siempre con tu médico o farmacéutico.