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"¿Qué hacer si a mi hijo no le baja la fiebre?". Seguro que te has hecho esta pregunta en más de una ocasión. Lo cierto es que a los padres les asusta mucho la fiebre, siendo el motivo más frecuente por el que se acude a la consulta de un pediatra, según la Asociación Española de Pediatría.(1)
Cuando un niño tiene fiebre, hacemos saltar todas las alarmas sin saber si se trata de un síntoma menor que no tardará en desaparecer. Sin embargo, es importante aclarar que es posible bajar la fiebre en niños siguiendo ciertas pautas, por eso en este artículo te explicaremos cómo hacerlo y qué hacer si mi hijo tiene fiebre y no le baja.
La fiebre es un mecanismo de defensa que el organismo genera ante un tipo de infección, cuyo origen puede ser bacteriano o viral. La fiebre lo que hace es activar al sistema inmunológico que actuará contra la infección.
La fiebre no siempre es motivo de una consulta médica, o a urgencias, por eso es importante distinguir en qué casos es importante acudir a nuestro médico o pediatra.
Desde aquí queremos tranquilizarte y ayudarte para aliviar los síntomas y hacer que tu pequeño se sienta mejor. Aunque tenga la temperatura alta, es importante que vigiles además otras señales, por ejemplo, que duerma bien y coma adecuadamente. Si el pequeño come adecuadamente, juega y está relativamente de buen humor, entonces deberás atender la subida de temperatura, pero sin alarmarte.
Solo en el caso de bebés de 3 meses o menos, una fiebre implicaría una consulta inmediata con el pediatra.
En primer lugar, hay que saber que los fármacos tardan un tiempo en actuar. Podemos hablar de entre 60 y 90 minutos, por lo que es posible que, tras la administración, no solo no disminuya la fiebre, sino que se incremente hasta que la medicación haga efecto. Además, los antipiréticos bajan la fiebre entre 1ºC y 1,5 ºC 1. Así, si la fiebre es elevada, aunque el fármaco actúe y baje la temperatura, el niño puede seguir teniendo fiebre.
Otros factores que pueden interferir en la bajada de la fiebre son:
Si el paracetamol, teniendo en cuenta los factores que acabamos de explicar, no está siendo efectivo contra la fiebre, puede ser necesario cambiar de antitérmico, por supuesto, siempre contando con la aprobación del médico en niños menores de dos años
Hay que saber que, en general, no se recomienda alternar el paracetamol con el ibuprofeno. No es bueno hacerlo si no lo ha indicado el pediatra. La alternancia no es más eficaz y puede aumentar los errores y los efectos secundarios.
Además de los medicamentos, es posible implantar algunas medidas para disminuir la temperatura corporal y ayudar a que el niño se sienta mejor. Por ejemplo, podemos ponerle paños tibios.
Cuando la fiebre se presenta en bebés, siempre hay que consultar con el pediatra. En los menores de 3-6 meses la visita debe hacerse de inmediato, pero también es recomendable consultar al pediatra en niños menores de 2 años. El riesgo de que se deba a infecciones bacterianas es elevado. En menores de 2 años, se acudirá al médico si:
Además, hay algunos signos de alerta que hacen necesario acudir a urgencias. Son:
Respecto a la medicación que se puede administrar para disminuir la fiebre, hay que saber que, aunque el paracetamol se puede dar desde el nacimiento, el ibuprofeno no se recomienda hasta cumplidos los 3 meses de edad.
Puedes administrar un medicamento analgésico, antiinflamatorio y antipirético para bajar la fiebre a base de ibuprofeno, como es el caso de Nurofen Pediátrico, a menos que sea menor de 3 meses. En el caso de menores de 2 años, deberás consultar al pediatra antes de administrar cualquier medicación.
Además, para bajar la fiebre en niños basta con seguir las siguientes recomendaciones:
Aunque tenga fiebre, si juega, se muestra animado o está tranquilo, no hay que preocuparse ni administrarle un antipirético, a menos que se queje de ciertas molestias o dolores. Si por el contrario notas que está muy decaído, sin apetito o somnoliento, que presenta otros síntomas como vómitos y diarrea difíciles de controlar, o que la fiebre no baja tras 48 horas, aunque la temperatura no supere los 38 ºC, hay que consultarlo con el médico.
Es importante ofrecerle agua con relativa frecuencia, pues la fiebre deshidrata el cuerpo, lo que podría empeorar su estado.
En el pasado, se pensaba que lo sano era abrigar al niño para que sudara más. Sin embargo, al hacer esto, la temperatura sube y se sentirá peor. Lo lógico es que se encuentre cómodo y en un ambiente a temperatura adecuada, no demasiado alta.
Es conveniente ventilar las habitaciones de la casa para renovar el aire y facilitar la eliminación de virus y bacterias, que tienden a proliferar en ambientes muy cerrados en los que no hay ventilación.
Además de los consejos que hemos mencionado, podemos añadir algunas medidas a adoptar en el hogar para mejorar el estado del niño. Hay que decir que los remedios caseros nunca pueden sustituir la consulta con el médico ni el tratamiento que este haya prescrito. Son medidas complementarias para favorecer la recuperación, como las siguientes:
Por otra parte, algunos de los remedios caseros que se han utilizado tradicionalmente para bajar la fiebre de los niños en la actualidad están desaconsejados o no se les ha probado ninguna eficacia. Por ejemplo:
Si te preguntas cuándo es conveniente consultar al pediatra en caso de que tu pequeño tenga fiebre o la fiebre persiste a pesar de la medicación, estas son algunas de las señales y situaciones que indican que es momento de llamar o acudir al especialista:
Con esta información ya sabes qué hacer si a tu hijo no le baja la fiebre, y podrás tomar la decisión adecuada en cada caso.
En el caso de menores de 2 años se debe consultar siempre antes al pediatra. No administrar en caso de úlcera gastroduodenal. Lee el prospecto antes de usar estos medicamentos y consulta a tu farmacéutico. Nurofen pediatrico 20 mg/ml suspension oral sabor naranja, con ibuprofeno es un medicamento de Reckitt Benckiser Healthcare, S.A.
En primer lugar, puede deberse a causas tan sencillas como que le hemos dado una dosis de antipirético incorrecta, no lo administramos con la frecuencia o en el momento adecuado o no lo ha tragado.
En segundo lugar, la fiebre es el signo clínico de una enfermedad que, generalmente, tarda unos días en resolverse. Durante este tiempo es normal que la fiebre suba y baje.
Fuera de estas situaciones, una fiebre persistente en niños puede deberse a múltiples enfermedades infecciosas, como otitis o infecciones de orina, o no infecciosas, por ejemplo, lupus o enfermedades inflamatorias intestinales. Hay que acudir al médico para obtener un diagnóstico, pues, si la causa persiste, la fiebre se mantendrá.
La fiebre no es una enfermedad, sino un signo clínico de una enfermedad que sigue su evolución. Dicho de otra manera, tratamos la fiebre para que el niño se sienta mejor, pero eso no cura la enfermedad que la ha desencadenado, por eso la fiebre puede subir y bajar durante varios días, mientras el organismo va combatiendo los patógenos o va haciendo efecto el tratamiento que haya pautado el médico para la enfermedad de base. Solo si transcurridos esos primeros días la fiebre sigue sin remitir, habrá que informar al doctor.
Normalmente, la fiebre no va a desaparecer con una única administración de antipirético. Es habitual que haya que repetir las tomas varias veces al día durante varios días, siguiendo las instrucciones de administración.
Esto se explica porque la fiebre no es una enfermedad, sino un signo clínico de una enfermedad que seguirá su proceso en el organismo durante unos días. Cuando mejore la enfermedad, dejará de ascender la temperatura corporal.
La fiebre es la señal de que el organismo está combatiendo alguna enfermedad. Es una reacción fisiológica normal en estas situaciones. Por eso no suele ser dañina ni peligrosa para el niño. Pero si no remite en unos días, es muy elevada (más de 39 o 40 ºC) o aparecen signos clínicos como manchas en la piel, rigidez del cuello, somnolencia, dificultades para respirar o vómitos intensos, es imprescindible acudir al pediatra.
En la actualidad, se recomienda decantarse por utilizar solo uno de estos antipiréticos. No hay evidencia científica que respalde que la alternancia sea más eficaz y, además, podrían producirse más efectos adversos. Solo sería aconsejable alternar ambos medicamentos si así lo recomienda el pediatra.
Durante los episodios de fiebre es normal que los niños se encuentren mal, pierdan el apetito y les cueste comer. No hay que forzarlos, pero para favorecer la ingesta podemos recurrir a alimentos suaves y ligeros, como purés, papillas, yogures, tortillas, etc. También podemos ofrecerles sus alimentos favoritos, siempre en pequeñas raciones varias veces al día. Podemos aprovechar los momentos en los que la fiebre baja.
Tampoco debemos olvidarnos de la importancia de una buena hidratación, recurriendo a agua, leche, batidos, zumos, caldo o infusiones aptas para niños. A los lactantes debe ofrecérseles leche, materna o artificial, con frecuencia.
Este artículo es únicamente informativo y no está destinado a ser un sustituto del asesoramiento médico. La información presentada en estas páginas web no debe tomarse como un diagnóstico o una prescripción. En todos los asuntos relacionados con la salud, consulta siempre con tu médico o farmacéutico.
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