¿Qué es el síndrome premenstrual?
El síndrome premenstrual es el nombre que recibe el conjunto de síntomas tanto físicos como emocionales que pueden experimentar las mujeres unos días antes de la menstruación. Se debe, sobre todo, a los cambios hormonales que se van sucediendo durante el ciclo menstrual. Se manifiesta de distintos modos, ya que algunas mujeres padecen ciertos síntomas todos los meses, mientras que otras los sufren de vez en cuando. A continuación enumeramos los principales síntomas de este síndrome para que puedas reconocer si lo padeces o no y te explicamos cómo se presentan y de qué manera es posible obtener un diagnóstico:
Síntomas físicos del síndrome premenstrual
Entre ellos se incluye la ansiedad por consumir determinados alimentos y un aumento del apetito, la sensibilidad, el agrandamiento e incluso el dolor en los senos. También es frecuente el dolor de cabeza, la retención de líquidos, una ligera subida de peso, molestias a nivel muscular, articular o digestivo, mareos, cansancio fuera de lo normal, aparición de granos, etc.(2)
Síntomas emocionales
En este apartado destaca un sentimiento inusual de tristeza que puede vivirse como depresión, tensión, ansiedad, cambios inexplicables en el estado de ánimo, llanto repentino, mal humor fuera de lo normal, introspección, dificultades para concentrarse, alteraciones del sueño y del deseo sexual, etc.
¿Pueden cambiar los síntomas de un mes a otro?
Como avanzamos, es completamente normal que no experimentes los mismos síntomas todos los meses. Es posible notar prácticamente todos los de la lista o solo un par y que al mes siguiente te suceda justo lo contrario. Cada mujer es un mundo.
¿Cómo se diagnostica el síndrome premenstrual?
Como los síntomas de este síndrome pueden ser similares a los de otras afecciones, es posible que te quedes más tranquila si un doctor confirma el diagnóstico. Para que se diagnostique un síndrome premenstrual, por lo general se espera a que la sintomatología se repita al menos durante tres meses seguidos. También debe empezar unos cinco días antes de la menstruación y suponer una interferencia considerable para la realización de tus actividades cotidianas. Es muy buena idea que registres todos los síntomas que percibas a modo de diario. Puede ayudar tanto al diagnóstico como al alivio de sus síntomas.